30/07
Antes: me hiciste sentir única, una princesa, me hiciste sentir especial, me dijiste que nunca me ibas a dejar y que siempre me ibas a querer.
Después: me ilusionaste, me mentiste, me lastimaste, me hiciste llorar, me deprimí, me lastimaste (sí, lo pongo dos veces porque no puedo olvidar lo que pasó todavía), no te importé nada.
Gracias por nada, la verdad. Hace poco éramos amigos, y después me dijiste que nunca me consideraste tu amiga, que no me querías lastimar y fue exactamente lo que hiciste. Ya no te creo ni una palabra, ya todo es mentira y ya nada es de verdad. No sé cómo lidiar con vos ni sacarte de la cabeza, porque la verdad fuiste y sos EL chico, el que sentí que de verdad me quiso y que yo lo quería a él; pero no, son todos iguales, ¿no? Igual, mucho no me arrepiento de que me hayas dicho que no era tu amiga, porque así estoy mejor o eso creo. Lo que te puse en el muro es mentira, no te quiero; te quise, muchísimo, hasta creo que te amé. Pero fueron todas ilusiones las que me hiciste, todas frases falsas, como "sos a la única que quiero de verdad". Creo que fue la frase más linda que me dijeron en toda la vida, pero creo que nunca me mintieron tanto. La verdad, no te odio, pero tampoco te quiero, ya no existís para mí, no sé quién sos; no te deseo lo peor porque no soy rencorosa, pero quería descargarme, sentirme sin un peso de encima. Me acuerdo que después de cortarme, hacerme mierda y cagarme la mitad del viaje de egresados, me pediste perdón, me dijiste que te sentías un boludo y que no podías creer que me habías perdido. Todo mentira. Pensé que podíamos ser amigos después de todo esto, te había superado (o eso creía), que podía ser una etapa nueva, sin dolor ni censura ni rencor. Pero no, siempre la tenés que cagar. Lo peor de todo es que VOS me dijiste de ser amigos, VOS me mandaste un mensaje después de tanto tiempo, VOS me dijiste linda, VOS iniciaste esa linda amistad que lo siguió de un beso; lo que me da más bronca fue que VOS me dijiste que sigamos siendo amigos y después VOS me dijiste que nunca me consideraste tu amiga. Por un principio, te odié por decirme eso, pero después me hizo dar cuenta de que era mejor; que ya no iba a haber más dolor ni llantos por alguien que me mentía todo el tiempo. Esa frase ("yo no te creí mi amiga después de lo que pasó"), me hizo dar cuenta de las cosas y me hizo ver de verdad cómo eran las cosas y cómo iba a ser todo después de eso. Por una parte, me destroza; por otra, me alegra saber que no vas a volver a ser parte de mí de nuevo.